¿Atracones o hambre extrema?

07.01.2021

¡Buenos días, panal! ¿Qué tal lleváis el comienzo del año? ¿Os habéis descargado el calendario y la agenda gratuita? Espero que sí y que os haya gustado mucho. 

Hoy os traigo un post que me habéis pedido bastante desde que subí el último IGTV a instagram. ¿Cuándo sabemos que es hambre extrema y cuando son atracones? Es una duda muy común y, aunque ya haya hablado de ella, quiero dedicarle un post enterito. Espero que os guste. 

¿QUÉ SON LOS ATRACONES?

Los atracones son ingestas de grandes cantidades de comida para la persona. Es importante resaltar para la persona porque los atracones son meramente subjetivos. Puede que para algunas personas comerse cinco galletas sea un atracón mientras que para otras es algo normal. No es cuánto comes sino cómo te sientes al comerlo. 

¿TIENEN TODOS EL MISMO ORIGEN?

También hay que diferenciar entre los atracones fisiológicos y los atracones patológicos. Para algunos profesionales es lo mismo pero, para mi, no lo son. 

Los atracones fisiológicos son los que ocurren tras una restricción física, como en el caso del hambre extrema. Mientras que los atracones patológicos ocurren sin un motivo aparente, como un impulso que te lleva a la despensa. Estos últimos son los que aparecen en el trastorno por atracón. 

El mismo DSM-5 no contempla el diagnóstico del Trastorno por atracón si hay restricción física. Es decir, no puedes ser diagnosticada de Trastorno por atracón si has tenido una restricción previa. 

LA RESTRICCIÓN MENTAL

Ahora bien, los atracones fisiológicos también pueden producirse tras una restricción mental. Algunas personas pensarán que la restricción mental y la física es lo mismo, pero no. 

Imaginad que alguien, sin motivo aparente, os regala una caja de Manolo Bakes (una caja de cruasancitos deliciosos, para quien no conozca la marca). Si decidís no comeros ninguno por las creencias limitantes de la cultura de la dieta, estáis ante una restricción física. 

Si decidís comerlos, pero, por las mismas creencias limitantes de la cultura de la dieta, acabáis comiendo la caja entera con pensamientos de "mañana empiezo la dieta", "esto está mal", "mejor me acabo todos y no los vuelvo a comer nunca más", "hasta la semana que viene no puedo comer de esto asi que voy a aprovechar" y un largo etcétera, estáis ante una restricción mental

Ambas restricciones pueden causar atracones fisiológicos

¿SON EL PROBLEMA? 

La respuesta corta es NO. Y la larga es NO, JODER. 

Los atracones nunca van a ser el problema, ni siquiera en el caso de los atracones patológicos, aunque en este post me voy a centrar en los fisiológicos porque son los que me interesan realmente. 

Hay que ver los atracones como un síntoma o una consecuencia y nunca como un problema. Una vez ocurren, tenemos que dejarlos fluir, no podemos evitarlos con técnicas absurdas (masticar chicle, por ejemplo).  Si ocurren, ocurren. Y no tenemos que sentir ningún tipo de culpa porque son una consecuencia totalmente normal. 

EL PROBLEMA ES LA RESTRICCIÓN

Lo único que se puede hacer para que no ocurran es no restringir. En mi caso, restringí tanto (física y mentalmente) y durante tanto tiempo, que estos atracones (o hambre extrema) duraron meses y meses. Hay personas a las que, por lo que sea, no les duran tanto. Cada persona es un mundo. 

Una vez cede esta temporada de atracones intensos (hambre extrema) se puede dar el caso de que no se restrinja físicamente pero siga restringiéndose mentalmente. Al final la restricción mental es la más complicada de percibir y de entender. 

Todas las personas pueden entender que si no has comido ciertos alimentos durante un tiempo, te apetezcan posteriormente todo el tiempo. Pero muy pocas personas entienden cómo pensar en restringir (y no hacerlo) hace el mismo efecto. La mente es muy poderosa y tiene el control de nuestros actos. 

Os pongo un ejemplo para que lo entendáis mejor. ¿Sabéis cuando os metéis en la cama para dormir porque al dia siguiente madrugáis y no conseguís dormiros nada más meteros en la cama? ¿Qué es lo que se suele hacer? Normalmente te pones a descontar esos minutos en los que no puedes dormir de las horas de sueño que deberías tener. Esto genera aún más ansiedad y provoca que no os durmáis ni con somníferos. 

En condiciones "normales" y sin pensar en cuánto vas a dormir de menos, te dormirías cuando tu cuerpo quisiera y sin preocuparte por si mañana vas a estar más o menos cansada. 

¿Entendéis ya el poder de la mente y de los pensamientos? 

HASTA OTRO DÍA, PANAL

Este ha sido un post cortito, pero intenso. Espero que os haya gustado y os haya servido.

Os recuerdo que si no habéis entendido algo o tenéis alguna duda podéis escribirme en mi instagram o en mi correo (laabejitacuriosablog@gmail.com). 

¡Hasta otro día, panal! Gracias por leerme. Os quiero mucho.